Desde hace tiempo, una de las disciplinas fotográficas que más me apasionan, es la nocturna, y más aún si cabe, todo lo que tiene que ver con el light-painting y las construcciones u objetos abandonados.

Desde que me embarqué en la cruzada de encontrar este tipo de objetivos fotográficos me he llevado gratas sorpresas, y es que supone un reto muy interesante el poder “devolver a la vida” estos lugares a través de la luz.

Esta vez os traigo una vieja cafetería en forma de avión. Apenas tuve tiempo de investigar su historia, pues me topé con ella de forma casual buceando en Instagram, y tras unas breves averiguaciones en Google, logré saber donde se encontraba y preparé el equipo habitual para estas misiones.

En colaboración con la talentosa amiga y artista Eva Díez, que se sumó a captar su propia visión del lugar, y la ayuda en la producción de mi amiga Marta Berenguer, logré crear esta imagen, dando vida a este singular avión-cafetería con un par de paneles led y unas cuantas exposiciones.

Para los curiosos, decir que la técnica empleada fue la misma de siempre, es decir, parto de una exposición “maestra” sin ningún tipo de iluminación, y a partir de ahí voy construyendo el modelo de luz que más me interesa para poder transmitir la idea que tengo en mente.

El reto consiste en poder visualizar la imagen final partiendo de la suma de las partes que vas iluminando en cada toma. Un buen ejercicio de imaginación. Os aconsejo probarlo ;)

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